miércoles, 22 de marzo de 2017

URBANAE VITAE



Solo quería ciudad;
nada de trinos ni soles
ni danzas de insectos entre las flores
ni encinas ni dunas
ni montes ni lunas
ni suciedad;
solo quería ciudad.

Se le cayeron por el suelo
los barrillos del impulso,
y desde entonces, solo humos,
fachadas de ladrillos,
asfalto, hormigón meado,
basuras con resecos caldos,
contenedores con humanos
rebuscando,
horizontes quebrados
por moles,
por erecciones de antenas sobre tejados
que no fueron no techados a agua alguna
(ni montes ni lunas)

Ella solo quería ciudad
con lechugoinsecticida
con pepinoinsecticida
con jamón plastificado
con supermercado
de multinacional,
solo quería ciudad;
de su casa hasta el trabajo,
y viceversa,
si acaso, comprar el pan
en la tienda de abajo;
-¿qué me importa a mi eso
de la dehesa?,
me decía un día limpiando el baño
con meneos de poemas
(nada de trinos ni de soles
ni insectos que me pican entre las flores)



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