sábado, 21 de enero de 2017

UN DÍA MÁS



Un alba alegre
víspera del alba dominical
transmutada de nuevo
en mucosas gástricas enrojecidas;
-¿y el autómata?
-cortocircuitado una y otra vez,
autoreparación soñada...(pues sueño era),
palabras para nadas,
silencios imposibles -muertes anunciadas-.

Cien latidos por segundo da ese corazón aislado e incomprendido
que desbarra de abandono
en un pecho muerto, encogido, aplastado
bajo dos hombros caídos.
El mediodía llegó entre ayes supersónicos
y se evaporó en un almuerzo sin sabores 
y entre alcoholes
sin efectos.

Ya antes del ocaso,
el malecón hiede a ruidos graves
(discotecas con ruletas de drogas duras).
Escupen insoportables vibraciones
para soles que se esconden
embozados en agobios humanos de injusticias terrenas,
que huyen porque ya no pueden permitirse realizar más intentos infructuosos
de brillar para todos,
ni siquiera, ni siquiera
para sí.

Hoy, un astro se acuesta más temprano que de costumbre
y antes de ir a la cama del mar-horizonte,
sueña con un sueño eterno; y es solo sueño: sabe,
con lágrima en rayo,
que al día siguiente el alba lo espera,
y, lo quiera o no lo quiera, tendrá que alzarse
de nuevo
y fingir calcinados brillos
en eternos ciclos de infiernos.
Un día más.
Un día...menos.




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