miércoles, 11 de enero de 2017

INVISIBILIDAD



Vi que alzabas la mano
como para un saludo,
y respondí agitando la mía
con una sonrisa.

Comprendí, una vez más,
que no me veías.
Quizá también ese día
hubo alguien detrás...
el caso es que me convertí
en nube invisible
pero aún sensible.
 

De nuevo, me guardaré en el bolsillo
este corazón
mellado y privado
de su diástole.


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