miércoles, 23 de noviembre de 2016

Sombra, por Félix Arce Aráiz


Autor: Félix Arce Aráiz

  Junto al río Tera, hace años, en ese momento difuso entre la noche y el día, cuando la serenidad del atardecer desciende suavemente sobre cada hoja de hierba. La charla con los amigos de acampada, tranquila, entre risas, con la cándida camaradería de la temprana juventud. De pronto una sombra, como una rúbrica en el aire de la tarde, casi rozando el suelo y remontándose en un segundo para perderse de nuevo en el bosque. No recuerdo de qué estábamos hablando en ese momento pero sí recuerdo el silencio que vino entonces. Solo nos callamos. Nada más. Como sumergidos de pronto en un misterio que borra de un plumazo todas las palabras.

No hacían falta. La belleza radical y cristalina de la naturaleza se había presentado ante nosotros sin más, y todos nos habíamos dado cuenta. No sé cuánto duró aquel silencio. Después, poco a poco, el discurso del río, de los insectos y los amigos volvió a enhebrar el atardecer.


Nunca olvidaré aquel silencio. Nunca aquella sombra del atardecer.



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