lunes, 21 de noviembre de 2016

A Lucía,



A Lucía, una vez al año, por San Valentín, su marido la llenaba de agua hasta la mitad, le hacía abrir la boca al máximo de su capacidad, y metía dentro un ramo de seis claveles. 

Los consejos de su mamá fueron decisivos para lograr su sueño: convertirse en mujer-florero. 

 

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