jueves, 27 de octubre de 2016

Pepa

era travesti y prostituta, sí: una mafia la explotaba. Pero eso era de lunes a viernes hasta las cinco, cuando se veía obligada a vestir traje y corbata y a ser D. Carlos, el cajero de una sucursal bancaria a punto de ser cerrada por la crisis. En cuanto llegaba a casa, Pepa, La Pepa, se despojaba de sus disfraces y volvía a ser ella misma.

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