viernes, 20 de octubre de 2017

QUE NO SE ACABEN LOS PLANETAS



Aquel nebuloso día, antes del nacimiento del alba,
una solicitud de planetas infinitos transpiró por tus retinas.
Hiciste una pausa. Me mirabas,
quizá aguardando el batir de unas alas blancas.

Casi llorabas, bien lo recuerdo.

-No quiero que se acaben los planetas, ¿dónde vamos a vivir cuando este se nos acabe?

-No te preocupes, hijo, son infinitos. Hay tantos...fíjate, aunque no los veas, más que estrellas en el cielo.

Y mientras nacían abruptas las palabras imprevistas
un cerebro anquilosado con cementos de excesos y alcoholes insatisfechos
lagrimeaba sin labios, inaudible,
agujeros mortales de futuros espesos.




RECIÉN NACIDO


Tu mirada recién nacida
despierta a la mía, antigua.
Primer encuentro entre vectores
de un plano sin tiempos.
Latidos detenidos en un rítmico silencio.

Tu mirada, recién llegada,
la mía, antigua, agua.

La fuerza que permea al universo
emana de tu cuerpo,
y, aun sin contacto,
se fusionan nuestros recipientes.

Viertes tu mirada llenando la sala.
Tartamudea mi aliento al contemplarte
sobre la mesita de los nacimientos
humanos.
Hijo y hermano
de las estrellas.

Primer roce de pieles.
La mía, gastada insensible hastiada.
La tuya...
Retorno de sensación. Dios.

El gesto incontenible te acerca mi carcasa.
Instante sin epítetos.
Un ejército de futuros imaginados desfila.
Me miras, estrenando tus pupilas,
las mías, egoísmo, miopías.

Acepto el reto
con parálisis de miedos:
tu mano
tu mano.

Tu mano...y dentro,
como granos de arena entre mínimos apéndices,
el Mundo previo a la Gran Explosión.

 

POSTNUCLEAR



Sobre las grietas del acerado
amenecidas rosas azules.
Los colibríes
se dejan sus colores en el éter radiactivo
Pétalos de intentos.

El eje de abcisas marca mil años y un kilo.
Siguen sin dueños los televisores apagados de los mercados.
Olores extraños en muñones alados flotan.
Chillidos de ratas emitidos en morse
retransmiten fragmentos de idiomas animales.
El plenilunio vela al tinte morado.
Luciérnagas robóticas sin amos
patrullan los campos.
De vez en cuando, algún ser metálico
huérfano de creador conocido,
germina del suelo.
De entre lo urbano
chaquetas de hojas verdes eligen abrigos.
Roídos trajes de novia
enfundan las mangas de aunsentes ansias.

Planeta vacío de recuerdos.
Vacío de humanos.
Vacío de muertos.
Vacío de llantos.

Observo.

martes, 17 de octubre de 2017

COSMO(A)GONÍA



Es la hora 
de volver incandescentes los yerros retorcidos
de esos seres espectrales:
danzarines robóticos
embutidos 

en rebaños homogéneos
de ciegos, de dormidos.
Es hora ya de arrancarles 

su deambular entre las calles de hojarasca, 
de obsequiarles la asfixia de sus ríos invertidos.
Tiempo es ya de arañarlos en sus salidas crepusculares,
de una sofocación definitiva
de suprahumanas maldades. 


Afirmativo.
Ha llegado la hora 

de una nueva respiración
azul y marina;
de una aurora sin esquinas
ni veladuras; de pulsar licores de honor,
de transmutar secretos envueltos
en pañuelos de pieles.

Culminada la hora anunciada

el astro salobre descansa
sobre sus propios océanos de medusas,
urticarias transitorias con máscara de eternidad.
Húmeda
roca en trayectoria elíptica
a hombros de una brisa 
sin principio ni final,
peregrina 
entre eones siderales.


Y en el ocaso de su último viaje
despierta del coma:
su corazón de magma enmudecido
vuelve a latir alumbrando aliviados volcanes.

Otro ensayo vital.
 

Ahora, sobre las tierras re-emergidas
se fecundan esmeraldas sinfónicas
y copulan éteres de irisados plumajes,
mientras unas alas de silencios acarician
los arbóreos
sueños de semillas romboidales.
 

Todo reinicia.

Todo carece de nombre.



lunes, 16 de octubre de 2017

OPTIMISMO CIRCADIANO



Nada puede argüirse
en contra de este día:
en el cielo, una luz reducida
y sonidos de aves
resonando en vacuidad de disarmonía;
el oxígeno, hoy, no flamea
y forma en paz su molécula
-ávida la inhalación-;
los fresnos del parque, enfermos,
aún dan algo de sombra, un año más.

Nada puede argüirse en contra de este día
Madura la nuez deseada
vacía
de automatismos no solicitados,
Humanas cáscaras calmadas
Rarísimo y amenazado electrodo positivo
en un ciclo fenológico temido
-circadiano optimismo-.

AÉREA PERSPECTIVA


Entre petróleos imposibles
Se agostan las huellas digitales un día más
El mar quedó muy atrás
Etéreos sueños se enrumban en ascensos celestes
Alas sin plumas, batidas una y otra vez
por el músculo de un astro hirviente
Todo se vuelve célula, átomo, quark
vacío
nada

En la frontera que protege al universo de esta raza
todo parece inverosímil
Y aún hasta aquí llegan los ecos de auxilios solicitados 

escupidos en silencio entre quehaceres cotidianos

Las mandíbulas de las estrellas se aprietan
El hígado de la Tierra reza 

anhelos de un nuevo cometa

MATINAL



El alba aún no ha despertado
y en una habitación a oscuras
trata de orientarse un alma.

A tientas, rozo tu cuerpo:
me riego con el futuro de tus cabellos;
inaudible suspiro de alivio,
superpuesto como una sábana
sobre tu exhalación.

Por la ribera de tu cama
el pequeño sueña (fetal posición).
Varias veces: -"Gracias"
Degustación de demora innecesaria...

Con cualquier tejido cubro la sustancia que me separa
y mientras, preparo los siguientes pasos.
En ellos me instalo
para iniciar un viaje perezoso y breve
por entre la brisa recién inaugurada.
En las calles, caras -nos observamos a ráfagas-
Siempre             silencios
Pasos sin tiempo ni sombra compañera.

Al tercer intento un bar abierto.
Conversaciones difuminadas,
me afilo los hierros
y, poco a poco, las voces se aclaran;
deletrean melodías de lamentos:
lágrimas solo por hoy liberadas.

El anciano del manchado llora
y algo de amistad prensada en la palma de una mano se le posa
(encorvada espalda) 
También otros susurran sus lamentos
infinitamente diversos
cambiantes superpuestos.
Con la excusa de conversar
los van lanzando a las nubes con respeto,
con la humildad del que entiende que el mar
hace sufrir al marinero,
que su sal
lo seca por dentro.
Que llegue el viento
Que llegue el viento. 


SUGERENCIA

Oirás esta proclama  
'Haz el amor, no la guerra'
Hijo, más bien tú deja
que el Amor te haga.

TU SONRISA

Cubierto de musgo húmedo
Un cuerpo construido de oscuridad
Inerte en el fondo de una sima artificial
Rezumando anhelo
con ojos ciegos
Sensación de tu sonrisa
Tu sonrisa...
Y aunque sigue morando en el fondo
incapaz de escalar las paredes erguidas
resbaladizas
Ahora ya
Solo
Mira hacia arriba
desde lo hondo

CAMBIO CLIMÁTICO

Entre los dos
Se descongeló el permafrost
Comenzaron a resurgir fragmentos del pasado
Hasta que emergió aquella cría de león de las cavernas.
Estaba encogida en una mueca
Claramente reconocible.